jueves, 15 de junio de 2017

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN EN BARCELONA


Después de promocionar en Madrid la edición en castellano de “Los hijos de la Atlántida”, era el momento de hacerlo en casa, rodeado de amigos y familiares. Como no soy demasiado supersticioso lo celebramos el martes, día 13. Y utilizo el término celebrar porque no concibo una presentación como un acto promocional, sino una especie de bautizo de puertas abiertas.

Llevaba semanas preparando el evento y, aunque no me sentía nervioso, sí que es cierto que, a medida que se acercaba la hora, el runrún empezó a hacer acto de presencia. El Fórum del FNAC – Triangle de Plaza Catalunya fue un escenario perfecto, excepto por el calor que hacía allí dentro. Por lo demás, un sitio céntrico, bien comunicado y con una sala con capacidad para más de cincuenta personas. Valga decir, que cuando llegué, solo nos habían colocado una docena de sillas y tuve que ponerme el chaleco de FNAC para sacar todas las sillas que tenían escondidas.
Traté sin éxito de hacer un conteo rápido de los asistentes, sin que pareciese que estaba pasando lista, y calculo que fuimos unos cincuenta los que nos reunimos a las ocho de la tarde. Me acompañó toda mi familia, como siempre, arrimando el hombro en los buenos y los malos momentos; mis amigos, mis lectores –a quienes también considero amigos-, gente inesperada que también tuvo el detalle de acompañarme y desconocidos.
Ejerció de maestra de ceremonias Maria Carme Roca, de quien solo puedo tener palabras de agradecimiento y admiración. Era mi deseo desde hace muchos meses que fuese ella quien me acompañase en este día tan especial y os puedo asegurar que lo hizo con un cariño, una simpatía y un rigor que dejó boquiabierta a toda la parroquia. Pero mi agradecimiento va más allá de su magistral puesta en escena. Y me explico… Quizás hoy Los hijos de la Atlántida no existiría si no hubiese bebido antes de manantiales literarios como el de la propia Maria Carme. Sus libros de temática histórica han sido siempre una fuente de inspiración y de aprendizaje, por su narrativa, por su ambientación y por el respeto a la historia.


Siento no poder mencionar a todos los que vinieron, seguro que me dejaría alguien y no puedo permitirme tan craso error. No obstante, haré una pequeña excepción con Rosario Gómez, mi editora de Columna Edicions. Ella ha estado a mi lado durante todo el proceso de edición y también lo hizo en la puesta de largo de la novela. Igualmente, también estuvieron, aunque desde la distancia, también lo hicieron Isabel y Javier, de Ediciones Javisa23.













Quiero agradecer también las diferentes muestras de apoyo y felicitaciones que he recibido durante toda la semana de amigos y lectores de todo el mundo. Gracias por permanecer a mi lado, por vuestra lealtad y vuestro entusiasmo.

Los hijos de la Atlántida ya está rodando. Gracias por hacer girar la rueda.


No hay comentarios:

Publicar un comentario